Hace una semana que terminó nuestra edición 2011 y todos hubiéramos creído que finalmente llegaba el momento de descansar. Pero aquí estamos, trabajando como siempre, en estos días entre los que se mezclan la evaluación del festival que pasó y la programación del que viene, las reuniones en persona y vía skype, la pizza citadina y el indeleble recuerdo de los asados.
Y en el repaso de lo que pasó en este 2011 fuimos juntando números que nos sorprendieron gratamente y queremos compartirlos con ustedes.
En esta 5° edición 9 países estuvieron representados y 11 provincias argentinas. Hubieron 75 participantes, 8 profesores y 1 directora de ensambles. Sumando las clases de todos los profesores llegamos a 174 horas de clases dictadas. Y un record en este festival: 7 de los participantes fueron mujeres.
Se hicieron 11 conciertos a lo largo de 7 días. ¡Y a ellos asistieron 1500 personas! El triple de asistencia que en la edición 2010 y la confirmación de que este festival no es solo para sus alumnos sino también para las comunidades que rodean a Isla Verde y que están deseosas de música. Se tocaron cerca de 40 piezas.
100 chicos, ¡con maracas!, y otros no tan chicos, compartieron nuestro 1° Concierto Didáctico bajo la batuta de la Mtra Lucía Zicos y, crease o no, las maracas, casi siempre, solo sonaron cuando debían.
11 piezas se presentaron al 1° Concurso Internacional de Composición y solo 1 ganó: Franco Polimeni, con su obra “Sospechoso”.
De los 8 aspirantes al Concurso de Interpretación, 2 ganaron la beca para estudiar 3 meses en la Universidad de Georgia, EEUU: David Esteban Pachón Mora, de Colombia y Dante Vargas, de Argentina. 6 fueron los estudiantes que accedieron a becas para participar del festival.
40 familias de Isla Verde abrieron las puertas de sus casas a los participantes del festival, 20 de ellas por primera vez y antes de terminar esta edición, ¡ya habían sido donadas 6 becas para que en el 2012 nuevos estudiantes puedan participar!
32 horas de video a editar son la ardua tarea que espera a Pablo.
¡Y la comida, por supuesto! Bajo la dirección de Georgina y Oscar 4 personas trabajaron en la cocina y 3 en el asador; y 6 mozos y mozas sirvieron la increíble cantidad de 2 vacas, 4 corderos, 5 lechones y 70 kg. de pollo. 1 chancha se utilizó para la enorme cantidad de chorizos caseros que comimos a lo largo de los días. Porque la música es importante, pero la carne es el sello inolvidable del Isla Verde Bronces. Y el locro… mmmm…
Más difíciles de contar son los mates compartidos, los nuevos amigos, los vasos de vino, la cerveza local consumida, las horas de pileta… Pero imposible de medir es el placer que hacer este festival nos provoca, la satisfacción de verlo crecer, la expectativa del próximo, la gratitud hacia todos los que voluntariamente se suman año a año, el brillo de los bronces bajo la luz del escenario.
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